Hace un tiempo atrás era posible calcular cuántas personas asumirían problemas para pagar sus tarjetas de crédito. Los bancos naturalmente ensayaban las cifras de desempleo. Mientras más desempleados hubiera, más problemas se anunciaban.
La tasa de desempleo es desde hace mucho tiempo un reflejo de las pérdidas de los bancos en los saldos de tarjetas de crédito. Paro Eddie Ward, un desempleado de 32 años, puede ser una razón más de que esa reseña ya no anda. Para muchas entidades, las pérdidas ya superan las cesantías.