La crisis está estampando su huella en las firmas de envío de dinero a los países latinoamericanos, que notaron una disminución en la cantidad remitida a lo largo de 2008. La baja de las remesas desde España tendrá un importante resultado sobre los países recibidores, como Ecuador o Bolivia, en los que ese dinero constituye una parte importante del PIB nacional. El dinero enviado por los ecuatorianos supone un 4,5 por ciento de su Producto Interior Bruto, y este año han acogido un 20 por ciento menos.