Saldar una tarjeta de crédito para los mexicanos significa en muchos casos una deuda eterna; los llamados pagos mínimos, el elogiado margen financiero, la revolvencia del crédito e incluso la escasa cultura financiera que ha transformado a las tarjetas en complemento del gasto familiar más que en un préstamo de corto plazo, son algunos de los factores que ablandan dicha circunstancia.
De acuerdo con cifras propias, los mexicanos son los tarjetahabientes que más tiempo tardan en pagar el saldo total, y en diferentes escenarios el resultado es el mismo.
Haciendo un ejemplo, utilizando el concepto de pagos mínimos y un monto muy bajo de crédito, el plazo promedio de pago de un tarjetahabiente mexicano es de cinco años, lo que convierte a la tarjeta de crédito en un préstamo de largo plazo, forzando su esencia inicial, el de un crédito de corto plazo.
Haciendo un ejemplo, utilizando el concepto de pagos mínimos y un monto muy bajo de crédito, el plazo promedio de pago de un tarjetahabiente mexicano es de cinco años, lo que convierte a la tarjeta de crédito en un préstamo de largo plazo, forzando su esencia inicial, el de un crédito de corto plazo.