Como en el mercado hipotecario, nuevamente el inconveniente son los créditos subprime, pero ahora de consumo, es decir aquellas tarjetas que fueron emitidas a personas con un rating crediticio bajo y que en ambientes de desaceleración económica son las primeras en perder sus trabajos. El desarrollo de este mercado está muy ordenado con el de hipotecas: a un período de muy bajas tasas de interés (a partir del año 2002) le siguió una expansión del crédito descomunal, donde a los bancos les excedía liquidez, por lo que sus distritos comerciales surgieron a vender créditos a cualquiera, sin interesarles si después se podían pagar.